las palabras hirientes
en una melodía
de vectores ancestrales
Los pasos
se borran en la arena
igual que las mezquinas
encerronas
Solo queda el saco
perforado del hombre
que esculpia
los miedos en la piel
Los percances
asumen
los tiempos
que corren veloces
Magdalenas
de ternura
se funden al son
de las ausencias infinitas
Recuerdos y
desmesura
empaquetados
al salir
Colores son
copias de haces de luz
tenue
Solo,
ante la belleza
de un simple
gesto.
El tiempo se lleva y cura,
cubre y desintegra,
abre y despedaza
cada pensamiento inoportuno.
Cero certezas
veinte preguntas
y una azotea vacía.
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